Un nuevo e inesperado giro ha tomado en China el espinoso tema de las apuestas deportivas ilegales. El presidente del club Qingdao Hailifeng, de Segunda División, pidió a los jugadores que marcaran un gol en contra para ganar una apuesta.
Durante el partido resultó extraña para muchos la actitud de los jugadores de Qingdao, durante el encuentro contra el club Sichuan Zhigu, que en 3 ocasiones patearon contra su propia meta. En 2 ocasiones el arquero atajó el balón, y en la tercera el tiro salió desviado. Las sospechas de los aficionados llevaron a una investigación que permitió descubrir que los jugadores habían sido intimidados por Du Yunqi, directivo del club, para que el encuentro terminara con un resultado 3-1, que pagaba más en las apuestas que el 3-0 que estaban consiguiendo. El arquero, ajeno a esta maniobra, impidió la concreción de los deseos de Du Yunqi.
Las apuestas deportivas ilegales son un problema preocupante en China y Singapur, que implica incluso la compra de partidos. Qingdao Hailifeng fue descalificado de la competencia, y dos equipos más, el Guangzhou GPC y el Chengdu Blades, de Primera División, fueron descendidos a Segunda División, por estar implicados en casos de apuestas ilegales.
La red de corrupción que envuelve al fútbol chino involucra a jugadores, directivos de clubes, árbitros y entrenadores por igual, y es un tema que no ha podido, hasta la fecha, ser resuelto por las autoridades. De hecho, se considera que puede ser una de las casusas por las cuales el fútbol de ese país no ha logrado un estatus internacional, a pesar del nivel técnico de sus jugadores profesionales, que lograron obtener la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín en el 2008.






